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domingo, 13 de diciembre de 2009

Google o el libro de autoayuda posmoderno

Desde que empecé a escribir este blog, mis seguidores han sido escasos. Pero últimamente han aumentado. En la columna lateral, a través del programa llamado Live Traffic Feed, se pueden ver las entradas más populares, y hay una que gana por goleada. La titulé "¡Quiero ser un vampiro!" de manera cómica y a la ligera. Y ese aparentemente inocente título es el que la ha hecho tan popular. Por lo visto, las búsquedas en Google llevan directamente a esa entrada porque los ususarios escriben precisamente eso, que quieren ser vampiros, y ¡zas!, directamente a mi blog. ¡Pobres¡ Esperan hallar la fórmula para convertirse en inmortales y se encuentran con los absurdos recuerdos literarios de un adolescente trasnochado.
Hace tiempo una amiga me contó que hizo un experimento con su blog. Tituló una de sus entradas "Cosas que hacer en los ratos libres de la vida". La entrada es, desde entonces, la más popular. La gente está fatal, me contaba. Usa Internet para encontrarle sentido a la vida, y teclean en Google cosas como "qué hacer en los ratos libres" o "cómo dejar a mi novia" o incluso "quiero ser un vampiro". Pues sí, le decía yo riendo, la peña está muy pero que muy mal.
Y ahora, para colmo, en esa misma entrada vampírica, tengo a este comentarista que nos revela su verdadera identidad vampírica y que hasta deja su mail para responder posibles dudas. Así nos lo cuenta:
yo soy un vampiro... no coincido con las peliculas, novelas,etc que deterioran mi imagen....me crean o no no es mi problema.. mi mail... ginoperille14@hotmail.com...para aclarar sus dudas....y sus falsas creencias
La peña, efectivamente, está fatal.

miércoles, 22 de octubre de 2008

Siempre al acecho, la omnipresente Obra

Escribo este blog desde hace apenas un año, y en todo este tiempo no es que se haya convertido precisamente en un rincón popular de la web. Está bien así. No era lo que pretendía de un sitio que me sirve más para desahogarme que para buscar alteregos. Aun así, cada vez que escribo una entrada, espero con ilusión recibir algún que otro comentario, aunque sea a la contra. Pero esto no es común: sé que me leen pocos, y aún menos hay que les dé por comentar mis posts. Por eso me sorprende que a las pocas horas de escribir sobre Camino, la película, ya tenga una réplica. Por si no la han leído, ésta es.

Los opusinos, que son lo que no hay. Me ha hecho hasta gracia. Y por supuesto, ilusión. Un comentario que da pie al debate. Y a mí me falta tiempo para la réplica.

Para empezar, el numerario o supernumerario o simpatizante de la Obra que me escribe el post se pone de lado de la familia de Alexia por el insulto que supone la adaptación de la vida de esta chica a cargo de Fesser. Yo, por mi parte, comprendería este malestar si Fesser hubiera contado de verdad de historia de esta tal Alexia, pero no es así. Fesser cuenta una historia de ficción parecida a la historia real de Alexia, pero NO la historia de Alexia. En el momento que Fesser le pone otro nombre a su personaje, no hay insulto que valga. Intención de tocar las pelotas tal vez, pero no insulto.

Después he entrado en la web de los amigos de Alexia, que este (super)numerario/a anuncia, y en ella leo un comunicado en el que la familia de la chica se queja del siguiente mensaje que aparece en la película:

"A la memoria de Alexia González-Barros, fallecida en Pamplona en 1985 y actualmente en proceso de beatificación."

Es verdad que aquí se podría acusar a Fesser de poco tacto, porque si decide contar una historia tan parecida a la de Alexia, pero tan desvirtuadora a la vez (al menos a los ojos del Opus y de la familia), dedicar la película a la memoria de la chica en cuestión lo convierte, ahora ya sí, en un tocapelotas. Pero después he pensado: son esta familia y el Opus los empeñados en convertir a Alexia en un referente, en un personaje histórico (como lo es todo santo). Y todo personaje histórico es susceptible de ser revisado, admirado o denostado por las sucesivas generaciones. Es lo que hay. Alexia bien podría haberse quedado en el anonimato, pero en la Obra decidieron que habría de ser un ejemplo para la posteridad. El problema es que ese ejemplo no tiene por qué ser entendido de la misma manera por todos. Estaría bueno. El acercamiento de Fesser a la figura de Alexia es por tanto, tan lícito como el de la constreñida ortodoxia opusina. Por mucho que ahora a ellos no les haga gracia. ¿Querían posteridad, señores? Pues toma posteridad. Fesser (qué grande) os la ha servido en bandeja, y con todo el glamour del celuloide.

domingo, 21 de septiembre de 2008

Problemas con el p*** Explorer / ¡Aúpa Firefox!

Desde hace un tiempo este blog no se ve correctamente si se visita con Internet Explorer. Esto es, se ven sólo algunas entradas y nada de la barra lateral. Yo no me había dado cuenta porque en casa uso Mozilla Firefox, programa con el cual el blog se sigue viendo perfectamente. Por eso, si seguís interesados en este rincón de la red, y hasta que sepa solucionar este entuerto ciberespacial (y sentáos a esperar), os recomiendo que me visitéis a través de Firefox, y que si no lo tenéis, os lo bajéis, porque hasta yo, que no soy más que un pringao en temas de informática, me he dado cuenta de que es mil veces mejor que el explorador de marras de Bill Gates.
Bajadlo, es gratis.

miércoles, 20 de agosto de 2008

Tel Aviv



Leo esta entrada en un blog de El mundo y lo que menos me importa es que el jamón y el cava triunfen en un pequeño rincón de la capital israelí, sino ese retrato de una ciudad hedonista en medio del conflicto:
Tel Aviv, símbolo del pluralismo y secularismo (en contraste con la más religiosa y santa Jerusalén), no duerme de noche. Decenas de fiestas en centenares de pubs y discotecas todos los días de la semana, donde la sensualidad es la marca de la casa.
¿Frívola, Tel Aviv? No lo sé, tal vez. El conflicto de Israel termina siendo inabarcable para mi corto entendimiento, pero no puedo evitar sentirme seducido cada vez más por ese país, y Tel Aviv es un aliciente. De la mano de crónicas como ésta, o de Eytan Fox, Tel Aviv ya ha pasado a mi imaginario personal como destino ansiado.

lunes, 18 de febrero de 2008

El intocable original literario y las nuevas dimensiones cinematográficas


Leyendo a Marcelo Figueras en El boomeran(g) sobre el Drácula de Coppola he vuelto a pensar en ese lugar común de que los libros son mejores que las películas y en la risa que me entra cada vez que lo escucho. Rebatir este lugar común a veces conlleva polémica y a veces no. Por ejemplo, decir que la película El silencio de los corderos es mejor que el libro de Thomas Harris suele ser aceptado por todos. Es el típico caso de un bestseller flojucho pero con material, que bien adaptado, da un peliculón. Pero en el caso del Drácula de Bram Stoker, decir que es mejor la peli de Coppola que el libro (que lo es), no suele ser tan bien recibido. ¿Por qué? Porque estamos hablando de un clásico. Y es verdad que lo es. Pero aún así, el original literario no es mejor que la película. Stoker es un clásico porque dio forma al monstruo por antonomasia en una historia que aunaba muy bien costumbres, creencias y sentimientos ocultos del inconsciente colectivo. Y por supuesto, en cuanto a la novelística, el relato está muy bien imbricado de cartas y diarios. Pero si has visto la película y después lees el libro, te das cuenta de que Coppola aprovechó una historia y la supo mejorar infinitamente sólo con incluir un pequeño ingrediente, dándole un giro a la historia para que siendo la misma del libro a la vez contuviera una más: la historia de amor entre Mina y el Conde. Por eso, cuando después de haber visto la película te vas al libro, es como degustar un plato que te encanta, pero sin sal. Y piensas: ¿cómo no se le ocurrió a Stoker darle esta dimensión al personaje? Bueno, pues porque a Stoker ya se le ocurrieron muchas cosas, que además hicieron que el libro fuera genial. Pero Coppola añadió otra más, y el trasvase al cine dio como resultado algo aún más genial. Si quieren restarle méritos a Coppola, por segundón y aprovechado, háganlo. Yo sólo digo que la película es mejor.

martes, 27 de noviembre de 2007

¡Ya está bien de meterse con Buffy!

El señor Alberto Rey, blogger de El Mundo, sabe mucho de series.
El señor Alberto Rey, blogger de El Mundo, es además, un postmoderno, porque es capaz de criticar series como la supuestamente fabulosa pero en el fondo decepcionante Héroes, y en eso estamos de acuerdo.
Pero, ay, el señor Alberto Rey, se atreve de vez en cuando a hablar de lo que no sabe. Si no, no hubiera metido en el mismo saco a la serie Embrujadas y a Buffy Cazavampiros.
Lo ha hecho en un post de su blog dedicado a la primera serie, en el que –probablemente después de ver dos capítulos y medio de la segunda–, dice:

Embrujadas ha disfrutado de un enorme éxito, aglutinando seguidores de, por un lado, las seriecillas sobre chavales californianos bien alimentados y, por otro, de las tramas con tintes sobrenaturales como las de la majestuosamente ridícula Buffy, la Cazavampiros. A veces he pensado que tanto Buffy como las embrujadas estas permitían un montón de sublecturas pop, que se trataba de productos multicapa, con un barniz superficial de aventuras, amoríos y malvados con ropa de lúrex y niveles profundos de interpretación, plagados de homenajes a la serie Z, autoparodias y cachondeo. Otras veces (las más) llego a la conclusión de que de multicapa, nada y de multilecturas, menos. Si acaso, multicaspa.

En cuanto a Embrujadas, nada que decir. En cuanto a Buffy, por supuesto que se pueden hacer múltiples lecturas de la serie, aunque eso no es mérito porque también se pueden hacer múltiples lecturas pop de una peli porno.
Lo que tiene Buffy no es sólo eso. Lo que tiene es unos guiones impecables, unos diálogos brillantes, una ironía contenida y una dimensión existencialista del héroe de cómic de toda la vida que llega incluso a apabullar. Eso es lo que hace que Buffy, esa “niña tonta que mata vampiritos”, no juegue en la misma liga que Embrujadas.
Y eso es lo que se pierde Alberto Rey.
Peor para él.