miércoles, 26 de mayo de 2010

La antiestrategia de la huelga

A los funcionarios nos quitan el 5% de nuestro sueldo y aunque a mi alrededor, en el instituto, escuche comentarios indignados, nadie se rasga las vestiduras. Es curioso, porque con esa sobreestimulada dignidad de los funcionarios de la que ya hablé en otro momento, me esperaba más algarabía. Pero será que en el fondo sabemos que no nos podemos quejar. A los funcionarios de la Educación se nos trata muy mal, y hasta se nos ningunea, en la Comunidad de Madrid. Pero no dejamos de ser funcionarios. Siempre creí que los que no habían pasado nunca por la empresa privada no se daban cuenta, pero ahora, dada la respuesta tan pasiva ante el recorte del sueldo, me doy cuenta de que no es así, de que a mi alrededor, la gente, de tonta, no tiene un pelo. No sé si me va a cambiar el día a día eso de cobrar 100 euros menos al mes. Pero sí sé (sabemos todos) que nuestros compañeros de la escuela privada trabajan muchas horas más que nosotros y cobran como camareros. Mis colegas suelen repetir que lo de que los demás están peor no es excusa. Y es verdad, pero entonces, ¿por qué no hay una protesta en regla, más allá de esa absurda y antiestratégica huelga que los sindicatos quieren que hagamos?

Pues porque sabemos que, a pesar de ser el recorte más injusto que puede haber (¡que les recorten a los bancos, que son los que nos han llevado a esta situación!), y que la medida, viniendo de un gobierno de izquierdas, no podía ser más facha (está destinada a salvaguardar el statu quo del un capitalismo salvaje, sostenido irónicamente por los más pobres); los funcionarios sabemos, decía, que aunque seamos unos pringaos, nadie nos va a quitar nunca la seguridad de nuestro sueldo a final de mes, ni nunca vamos a tener que aguantar las típicas amenazas veladas de despido, ni se nos va a obligar a hacer nada a lo que no nos obliguemos nosotros mismos.


Y después, por supuesto, está el cómo nos ven los demás. Como vagos y chupócteros del sistema. Como entes inútiles. Así de fácil. Y así de injusto también. Pero es lo que hay. Así que, ¿una huela de un día, en junio? Un día que además coincidía con las Pruebas de Acceso a la Universidad, que al final se han trasladado de día. ¿Para qué? ¿Para ganar en total 200 euros menos y hacerle la cama a Esperanza Aguirre, que se va a ahorrar un pastón? ¿Para que la gente nos odie todavía más, mientras Zapatero y Aguirre se van de rositas? Menuda huelga, y menuda estrategia la de los sindicatos.


Lo del odio ajeno lo veo irremediable. Lo de que nos vean como chupócteros inútiles, sin embargo, tendría una solución. ¿Y si en vez de una huelga de un día, nos negamos a evaluar a todos los alumnos este junio? Que se vayan todos de vacaciones sin saber si están o no aprobados. Veríamos entonces quiénes son los inútiles. Y no digo que no fuera una medida desproporcionada, sólo digo que, para conseguir algo, sería lo único viable. Porque esta huelga no es más que el berrinche de un niño mimado que, después de jartarse de llorar, termina dormido en la cama y sin cenar antes de las 8 de la tarde, para gusto y disfrute de unos padres que respiran aliviados.

1 comentario:

Virginia dijo...

Hola Félix:

El 25 de mayo los sindicatos nacionalistas convocaron huelga de funcionarios en Navarra y País Vasco. En mi instituto el paro lo secundó la mitad de la plantilla. Yo esta vez no hice huelga aunque, obviamente, me parece injusto que nos bajen el sueldo un 5% ya que se nos presenta a los funcionarios ante la sociedad como culpables de la crisis. Si yo no hice huelga es porque me parece vergonzoso que nos movilicemos y que nuestros sindicatos convoquen un paro cuando nos tocan el bolsillo pero nadie mueva un dedo para exigir una reforma educativa integral, para solicitar profesores sustitutos de inmediato (hemos llegado a estar hasta dos meses sin profesores) o para protestar por el aumento del dinero destinado a subvencionar la enseñanza concertada en un 10% y un recorte del 3% en los presupuestos destinados a la enseñanza pública. Cuando alguien proponga movilizarse por este tipo de asuntos que son realmente importantes seré la primera en parar, pero hacer una huelga sólo cuando nos bajan el sueldo dice mucho de nuestro colectivo. Gran parte de la culpa del deterioro del sistema educativo es nuestra, porque lo consentimos todo sin decir nada.

Por cierto, enhorabuena por tu blog, que lo he descubierto esta semana y me encanta.

Un saludo