miércoles, 10 de diciembre de 2008

Spanglish con buen hacer y (demasiado) buenas intenciones



Íbamos a ver Crepúsculo y resultó que me confundí con la hora. Para cuando llegamos al cine llevaba media hora empezada y la única peli a mano resultó ser Bella, que también tenía ganas de ver, aunque no sin la mosca detrás de la oreja. La mosca de que, cada vez que buscaba información en Internet sobre la peli, me topaba con webs católicas haciendo supporting de esta peli independiente.

Bella es una cinta con una cadencia casi perfecta, que se deja ver con gusto, pero con un reverso de panfleto antiabortista que de tan poco sutil, casi se carga la historia. Además, los protas son casi todos latinos, y las escenas en las que los actores dan rienda suelta al español tienen un tono demasiado impostado para mi gusto. Deberían ser los momentos más frescos de la peli y sin embargo a mí me parecieron los más falsos (en especial la escena en la que preparan la comida, con ese hermano pesao que hace las veces de introducer para el público anglosajón en una especie de improvisado parque temático portorriqueño-mexicano).

Eso sí, el director de la peli sabe hilar fino: las imágenes de Nueva York son poderosas, y los momentos de homenaje a la gran ciudad tienen fuerza, como el encuentro con el ciego, o el chino hablando español. Los momentos spanglish son además, en mi caso, una debilidad. Pero por otro lado, el historial de los personajes está más que traído por los pelos: todo cuadra en sus vidas para que la vida, al final, triunfe. Si a todas las que se quedaran preñadas les cayera del cielo uno como el protagonista (con esos ojos, ese empaque y esa disposición para hacerse cargo), nadie hablaría más nunca del aborto. Así cualquiera.

1 comentario:

Alberto dijo...

Yo opté por obviar supports y panfletos... y la disfruté muchísimo...