viernes, 25 de septiembre de 2009

La libertad (y las hijas de Zapatero)



Eduardo Álvarez dice en El Mundo que "se está vapuleando de forma cruel a estas dos adolescentes por la ropa que llevaban". Que si "acaso es un escándalo que dos adolescentes -sí, esa edad tan complicada- se sientan atraídas por la estética gótica". Que "parece como si media España se hubiera vuelto reaccionaria y quisiera cerrar los ojos ante la realidad". Que "cuando se tiene 14, 15 o 17 años, el look es una de las cosas más importantes y cada chaval expresa su personalidad y sus afinidades a través de la ropa que elige".

Todo eso es verdad. Vale. A todos nos ha dado por vestir de una manera estrafalaria de adolescentes, y yo soy el primero que levanto las cejas o me compadezco cuando veo a una niña de 14 años con vestido de encajes (que aún se ven, porque de todo tiene que haber). Es verdad que, cuando nos daba por vestir así, nuestros padres nos decían que íbamos hechos unos zarrapastrosos. Y la mayoría de las veces, claro está, lo que nos decían caía en saco roto. Nos salíamos con la nuestra. Para ir al instituto, para ir a la discoteca, para ir al botellón.

Pero también es verdad que había dos, tres o cuatro ocasiones al año en la que no sólo nos decían que íbamos indecentes, sino que nos obligaban directamente a vestir de otra manera. Así hoy no vas, decían. Eran grandes eventos: bodas, bautizos, algún encuentro especial, etc. Ocasiones contadas en la que los padres se nos imponían y nosotros nos teníamos que poner la chaqueta y ajustar la dichosa corbata. Al día siguiente, al botellón, podíamos volver a ponernos lo que nos diera la gana.

No era un trauma. Tampoco lo viví como una coacción a mi libertad. Lo que estaban haciendo en ese momento nuestros padres era obligarnos a socializarnos, a integrarnos en el mundo real, a hacernos respetar. Hoy, parece que es más importante la libertad del adolescente para expresarse, una libertad que llega hasta las máximas consecuencias.

Lo de la foto es una anécdota y ya está, por mucho que esté dando de sí. Me la suda lo que diga el PP, porque en realidad esto no tiene por qué desmerecer de Zapatero como gobernante, ni de España como país. Pero me parece a mí que sí le hace desmerecer como padre. Porque en el momento en que está dejando a sus hijas ir a ver a Obama como si fueran al botellón, les está negando el vivir ese momento en su verdadera dimensión social y hasta personal. Les está diciendo: vayáis donde vayáis no tenéis por qué cambiar de registro, pordéis ser tal cual sois. Y sí, eso suena muy bien, pero es esa libertad mal entendida la que hace que hoy en día sea imposible dar clases en los institutos, donde los chavales se comportan tal como son, igual que en casa; donde se niegan a corregir sus fallos de expresión (tanto escrita como oral) en la clase de Lengua, porque ellos son así y no tienen por qué cambiar. Claro, la educación está para moldear, o sea, para cambiar a la persona, para hacerla mejor. Pero hoy en día eso está en descrédito. El mensaje que impera ahora es que todo el mundo tiene derecho a ser como es, así de mediocre, así de burro, así de arrabalero. Y todo lo que nos digan los padres, todo lo que nos digan los profesores, todo lo que nos diga un policía en la calle, es un ataque directo a nuestra libertad.

Ahora son las propias hijas de Zapatero las que se tienen que encontrar por Internet toda esta colección fotográfica (desternillante, por cierto), y seguro que cuando se vean pensarán (tal vez no hoy, pero sí dentro de unos años) que su padre bien podría haberles dicho: hoy, así, no.




















8 comentarios:

Natalia Pastor dijo...

Las niñas, en su ámbito privado, pueden ir vestidas como estimen oportuno.

Eso si:lo que no puede ser es que vayan,en visita oficial, con cargo a los presupuestos generales que salen del bolsillo del contribuyente, vestidas de ese porte como si fueran a una fiesta gótico/siniestra en vez de un acto oficial en el Metropolitan y representando a España.

Felicis, en Madrid dijo...

En realidad, no creo que las niñas representen a España, ni que haya que adjudicarles ese papelón, pobres. Por eso no creo que el tema tenga tanta trascendencia, ni que a Obama, por ejemplo, le importara en absoluto posar con unas adolescentes góticas. Hasta le haría gracia. De lo que se trata es de que esas niñas no tienen por qué haber sabido que iban descontextualizadas, y de que tienen derecho a que alguien les diga cómo ir. De que tienen incluso derecho a que les obliguen a vestirse de cierta manera, a que les obliguen a acatar ciertas normas, para que sepan que esas normas están ahí. Si cuando sean mayores, deciden en su libertad de adultos, saltarse esas normas, y a pesar del precio que tengan que pagar, les merece la pena, me parece bien. Todos seguimos manteniendo nuestra parte rebelde, para nuestra propia salud mental, y sabemos que tiene un coste, pero tenemos ya la madurez necesaria para enfrentarnos a ese coste.

Vamos, que el tema no me preocupa por la trascencencia política que tenga o deje de tener, sino porque me parece sintomático de una manera de entender la educación actual, que creo que está haciendo mucho daño.

Natalia Pastor dijo...

FELICIS:
El asunto es totalmente político, puesto que Zapatero no está en viaje de placer ni es una visita privada si no que acude como Presidente del Gobierno de España a una recepción en el Metropolitan en compañía de su mujer e hijas, y por tanto, están representando a la delegación española.

A mi que en su casa, en el colegio o en una discoteca vayan vestidas de góticas, me da una higa, pero me importa cuando acuden a un acto oficial representando a mi país.

Me parece increible que ahora enarbolen la excusa de la privacidad para impedir la difusión de la fotografía.
¿Desde cuando existe la privacidad en un acto publico?.

Saludos.

Fernando dijo...

Amén al artículo. Lo suscribo. Se está machando a las niñas en público y eso es cruel. De acuerdo que es completamente inapropiado ir así a cualquier evento un poco serio, pero ninguno de nosotros fuimos criticados por la prensa de un país por nuestro aspecto adolescente. A más de uno eso le habría hundido mentalmente. Que las niñas vistan como quieran y si no están dispuestas a aceptar los formalismos sociales que no vayan a cosas así (o que no las lleven). Apuesto a que no es obligatorio.

Nora dijo...

Y yo me pregunto, ¿dónde están las hijas de Obama? ¿asistieron al acto? porque creo que esta foto está descompensada. Si querían una foto con el presidente estadounidense y señora, que la hubieran hecho con su camarita y no delante de la prensa. Otra pregunta: ¿Cuando les llegue el turno, también irán a una entrevista de trabajo vestidas así?

Pepa dijo...

Querido Félix: Llego un poco tarde a este guirigay de "las niñas de Zapatero" y me ha gustado tu entrada general sobre ello. Las fotos también las acabo de ver, y la colección de arreglos sobre ellas me parece genial. Tendremos que recordar a Trini et alteri y sus manías con las vestimentas de los alumnos en el institituto ¿tendrían razón?, yo creo que nunca tuvieron razón, sobre todo porque siempre se fijaban en los niños y las niñas lucían casi de todo. Ahora, con lo que está cayendo parece que sea necesario que el personal sepa el cómo, el cuándo y el dónde de los atavíos y parece que las niñas de Zapatero (Rajoy también tuvo 'una niña') no iban para un acto en la Casa Blanca. Pero ¿hubieran ido igual a ver a Benedicto XV? Supongo que sí, por aquello de 'lo natural'. Besos, Pepa

Felicis, en Madrid dijo...

Ay, Pepa, a pesar de que parezca que quiero sentar cátedra con este post, yo soy el primero que duda en este tema, y quede claro que sólo lo ponía de ejemplo de algo que creo que es sintomático en la educación actual, y que no sé si es el ejemplo más acertado. Recuerdo cuando me dijiste: ¿Tú das clase vestido así? Y te dije que sí, con mis pantalones pseudomilitares y mis camisetas de peter pan, jeje. Lo de Trini, Paca y las otras me pareció siempre desorbitado, especialmente ese "yo no tengo por qué verles los pelos de las piernas". ¿Qué teníamos que hacer entonces? ¿Depilarnos? Al fin y al cabo, una cosa es un instituto y otra es una recepción con Obama. Insisto: despotricar contra estas niñas me parece absurdo, porque en el fondo no es tan grave, al menos políticamente.
Muchos besos!!

Elisa dijo...

Me gusta lo que dices y lo bien que lo dices. Y el complemento del post siguiente, pues también. Gracias, como madre y como profesora, me siento animada cuando veo que gente joven como tú me ayuda a reflexionar, a desacomplejarme y a aclararme las ideas en cuestiones relativas a la educación.